El analfabetismo digital como enemigo de la ciberseguridad
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El analfabetismo digital como enemigo de la ciberseguridad

El analfabetismo digital como enemigo de la ciberseguridad

(Texto elaborado por Francisco Pérez Bes, Socio de Derecho Digital de Ecix Group y Vocal de la Junta Directiva de Arco Atlántico de Ciberseguridad y Entorno Digital).

 

Las leyes europeas relativas a la economía digital están evolucionando con rapidez, lo que exige sensibilizar a los ciudadanos y a las empresas acerca de cuáles son sus derechos y obligaciones en el ámbito digital. Derivado de lo anterior, algunas voces demandan esfuerzos para facilitar la comprensión y la aplicación de las nuevas iniciativas legislativas por parte de dichas personas.

Y es que el analfabetismo digital sigue siendo un grave problema para la evolución de Europa. En efecto, según datos de la Comisión, este nivel actualmente alcanza al 35% de la población, lo que supone la existencia de un grupo significativo de personas que carece de los conocimientos y las competencias adecuadas e, incluso, de los equipos y programas informáticos necesarios para poder beneficiarse del proceso de digitalización que debe permitir el acceso en línea a todos los servicios públicos básicos, tanto europeos como nacionales.

Por lo general, estos ciudadanos viven en zonas rurales, y se encuentran entre los colectivos con menos recursos económicos y de mayor edad, lo que hace prever que podrían volverse aún más vulnerables a la hora de interactuar con unos servicios, públicos y privados, cada vez más digitalizados. De hecho, en muchas zonas rurales ni tan siquiera se dispone aún de tecnología 3G, aunque una adecuada futura inversión podría promover el desarrollo económico y social de las zonas rurales, y crear “pueblos inteligentes”.

En este sentido hay que recordar que las tecnologías digitales deben ser transparentes, inclusivas, no discriminatorias, justas y carentes de sesgos.

En otras palabras, el 65% de los ciudadanos europeos cuenta con unas competencias digitales básicas. No obstante, el objetivo que persigue la política europea es el de elevar este porcentaje hasta el 80% durante este “decenio digital”, esto es, antes del año 2030.

En este escenario, el Comité Económico y Social Europeo considera esencial incluir y apoyar al porcentaje restante de la población (unos 90 millones de personas) a obtener dichas competencias, todo ello con tal de evitar la pobreza digital y la exclusión en una sociedad donde los ciudadanos dispondrán de una identidad digital propia.

Así las cosas, destaca el CESE, se hace necesario paliar esta falta de acceso a los recursos digitales, a la vez que se invierten esfuerzos y recursos en la concienciación y capacitación necesarias para afrontar con seguridad los riesgos inherentes a los avances digitales que se avecinan, en particular el fraude, las violaciones de la privacidad y la falta de transparencia.

Efectivamente, habida cuenta del creciente desarrollo de la economía digital y, en particular el rápido desarrollo del internet de las cosas y la tecnología wearable, la ciberseguridad se erige como una de las principales cuestiones a abordar en el plan de la Comisión Europea para la Brújula Digital 2030, cuyo objetivo -recordemos- es el de lograr que la tecnología digital se use para mejorar la visa de los ciudadanos, crear más puestos de trabajo, facilitar el progreso y reforzar la competitividad europea. Pero garantizando, a su vez, la salvaguarda de los derechos fundamentales de las personas, además de su salud, de su seguridad y de la protección de sus datos.

Todo ello plantea la necesidad de restablecer la confianza de la ciudadanía y mejorar la ciberseguridad y la ciberresiliencia. Para lograrlo, además de la concienciación es necesario fomentar la seguridad desde el diseño a lo largo de toda la cadena de valor digital, y de dotar a las personas de un mayor control sobre sus datos.


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