Más datos, más amenazas, más riesgos, más profesionales
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Más datos, más amenazas, más riesgos, más profesionales

Más datos, más amenazas, más riesgos, más profesionales

Los datos crecen a un ritmo como nunca lo habían hecho. Como si se tratara de una analogía de la Ley de Moore, se estima que cada dos años se duplica el volumen de datos en el mundo. Esto supone un enorme reto para los profesionales que deben inferir conocimiento a partir de ellos y ponerlos en valor. Este reto se plasma en que de las 19 habilidades transversales y específicas identificadas por The Future of Jobs Report 2020 del World Economic Forum, 15 involucran al sector de los datos. Además, el informe promovido por la Comisión Europa, de 2019, “The European data market monitoring tool: key facts & figures, first policy conclusions, data landscape and quantified stories” indica que “La falta de habilidades puede convertirse en un cuello de botella para algunas empresas o regiones, ya que las guerras del talento de datos probablemente se desarrollarán para los profesionales más calificados.” y también advierte que, en todos los escenarios previstos, va a aumentar la distancia entra la demanda y la oferta de profesionales, y subraya “la necesidad de poner en marcha iniciativas políticas destinadas a corregir este desfase.” Entre estos profesionales se encuentran los analistas, los científicos y los ingenieros de datos, que ya se forman en varias universidades españolas con titulaciones específicas de ciencia e ingeniería de datos, a las que se suma la Universidad de Oviedo a través de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón.

Junto con el análisis, las cantidades masivas de datos que se generan, y se transfieren, suponen un inmenso reto para las organizaciones y, especialmente, para los profesionales que deben protegerlos. La protección requiere un exhaustivo conocimiento de las tecnologías y los procesos involucrados en la adquisición, el almacenamiento y el tratamiento de los datos, así como de las personas que intervienen en estos procesos, y que deben adelantarse y enfrentarse a riesgos y a amenazas tan crecientes como el propio volumen de los datos. La demanda de estos profesionales, expertos en ciberseguridad, es inmediata. La organización de profesionales de la ciberseguridad (ISC)² estima en más de 3.1 millones el déficit de profesionales en el sector en el año 2021. Por ello, además de definir nuevos programas académicos que formen en esta disciplina, las titulaciones existentes en el campo de la ingeniería informática incluyen, y amplían, ciberseguridad entre sus principales materias.

Una vez formados, el acceso de estos profesionales a un mercado laboral con tantas opciones puede ser abrumador. Para ello, asociaciones como Arco Atlántico Ciberseguridad y Entorno Digital ofrecen a los estudiantes, que serán futuros talentos en estas áreas, acceso a grupos de trabajo, a una formación continuada y al contacto con empresas en el sector privado y administraciones en el sector público que les permitirán tener una visión de conjunto en el ejercicio del derecho a la privacidad y del uso seguro del ciberespacio, a la vez que forman parte de un ecosistema I+D+i que fomenta poner en valor el capital humano en las áreas de la ciberseguridad, la privacidad, la protección de datos y la seguridad de la información.

Julio Molleda – Secretario Arco Atlántico

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